29 noviembre 2009

Si ves las barbas de tu vecino recortar... (sobre Dubai). Análisis a Fondo

Francisco Gómez Maza.*


Los Emiratos Árabes, que no tienen una historia muy remota, pero que hoy en día son poderosos económicamente y sobresalen por su lujuria en el concierto de las naciones no pudieron escapar de la bancarrota, arrastrados por la recesión económica mundial y por el derroche de sus gobernantes y hombres de empresa y banqueros. En tiempo récord, cuando mucho 30 años, Dubai dio un gran salto de ser un mínimo reino de nómadas camelleros a una potencia petrolera mundial y se convirtió en uno de los antros turísticos y financieros más importantes. Dubai, la joya del golfo Arábigo. Y eso que está enclavado, junto con el resto de los pequeños emiratos en un oasis en el desierto de Rub al Kahli. El sheikh Zayed bin Sultán Al Nahyan hizo de Dubai una ciudad ultramoderna, con base en el petróleo, el comercio y el turismo de altos vuelos.

Jumeirah, cuentan quienes conocen, es el barrio de fastuosas residencias, hoteles de lujo y movida nocturna. Tiene excelentes playas y una de las mezquitas más bellas de Medio Oriente. Además es la única que se puede visitar en Dubai. En Jumeirah hay unos 400 hoteles, y el 75 por ciento, cinco estrellas. El más famoso de ellos es el Burj Al Arab, cuya peculiar silueta destaca a kilómetros de distancia. Está en una isla artificial; es el hotel más alto del mundo y el único que puede decirse de siete estrellas por la variedad de servicios que posee. La Dubai glamorosa, la ciudad histórica y a la vez la urbe "en construcción", está en el Sur. Bur Dubai y los barrios meridionales son los sectores más modernos de la ciudad, cubiertos por bellos jardines y prados tan verdes que parecen artificiales. Pero no. Aquí todo lo hacen crecer. Cada cuadra de Bur Dubai, incluso sus sitios en construcción sorprenden. Pero no todo lo que brilla es oro y el boato, el derroche cobra muy caro. Y a los árabes de Dubai no les duró mucho el gusto, ya que, tarde o temprano, el boato, el derroche hace agua, crisis. Y aquí cabe muy bien aquel vétero adagio medieval de “hijo de comerciante, caballero; hijo de caballero, limosnero”. Y la economía de Dubai tronó. Tuvo que tronar. Tuvo que declararse en “bankrupt”; es decir en quiebra, en bancarrota y puso a temblar a los mercados mundiales desde hace ya aproximadamente una semana, aunque los mercados esta vez se ahorraron un nuevo episodio de pánico, pues pese a las fuertes caídas iniciales en los parqués asiáticos y a los números rojos de Wall Street, las Bolsas -y el castigado sector financiero- se sobrepusieron el viernes a la conmoción causada por los problemas financieros de Dubai.

Lo que amenazaba ser una réplica menor del terremoto causado con Lehman Brothers se quedó en un serio aviso, tras varios meses en los que la recesión global contrastaba con las alegrías bursátiles. Con un endeudamiento de unos 80,000 millones de dólares, los expertos consideran que el tamaño económico de Dubai "es demasiado pequeño para provocar un vuelco en los mercados", han explicado fuentes de Saxo Bank. UBS calificó la amenaza de suspensión de pagos del emirato de "sorpresa desagradable", que deja en el aire un par de dudas: una más que posible vuelta de tuerca a la crisis financiera que desate una nueva ronda de pérdidas en la banca; y, como consecuencia, más retrasos para la recuperación económica mundial. La banca europea vivió el viernes una jornada plácida mientras las principales entidades de Estados Unidos -cuya Bolsa estuvo cerrada el jueves por el Día de Acción de Gracias- registraban caídas que oscilaron entre el 2% y el 4%. Pero el miedo está ahí: Bank of America augura nuevas presiones sobre el sistema bancario por los riesgos asumidos en Dubai durante los años del boom inmobiliario y turístico. Los bancos más expuestos a los riesgos en el Golfo intensificaron ayer las presiones para que Abu Dabi -otro de los emiratos- apoye financieramente a Dubai.

Todos los noticiarios impresos y escritos en el mundo se hicieron eco del desastre de la economía de Dubai anunció el miércoles su incapacidad para pagar las deudas y pidió una moratoria para la joya de la corona de su economía, Dubai World, con intereses inmobiliarios y en infraestructuras portuarias de todo el mundo. La noticia y el temor a que el emirato entero no pague sus deudas desataron el mido en los mercados, que sufrieron una jornada de pesadilla. Europa se llevó la peor parte, con la peor caída en siete meses. Las Bolsas mundiales vivieron una jornada aciaga, de la que prácticamente sólo se salvó Nueva York: Wall Street cerró el miércoles por el Día de Acción de Gracias. Dubai World, el conglomerado controlado por el sector público que ha congelado sus compromisos de pago, concentra casi 60,000 millones. Y la exposición de los ya muy castigados bancos europeos es enorme: unos 13.000 millones de dólares, según Credit Suisse, muy concentrado en algunos de los bancos que más han sufrido en los dos últimos años: Barclays, Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, ING y el suizo UBS. Banc Sabadell acaba de abrir una oficina allí. Dubai ha tenido que suspender sus proyectos más ambiciosos por la crisis, pero sigue captando inversores en todo el mundo. Los seguros que cubren los riesgos de impago del emirato dubaití se han disparado. Las probabilidades de que el país vaya a la quiebra crecen a medida que los mercados castigan a Dubai, a la espera de que Abu Dhabi, uno de los emiratos más ricos de los Emiratos Árabes Unidos, salga al rescate y mantenga a Dubai a flote con paladas de petrodólares.

Dubai es, dramáticamente, una llamada de atención para la economía mexicana, que va de mal en peor, no obstante que los seudoeconomistas oficiales celebren que el producto interno bruto ha empezado a recuperarse, en el trimestre pasado. Sin embargo, una golondrina no hace verano, y tanto los más destacados y serios premios Nobel como las calificadoras de riesgo soberano han dado al gobierno de Felipe Calderón la voz de alertas. Cuidado, mi querido Felipe. El amigo Carstens no sabe de economía. Que me perdone. Ha estado gran parte de su vida profesional al servicio del Fondo Monetario Internacional, y éste no se caracteriza por dar soluciones duraderas a sus países miembros. Y lo que es más grave, la economía mexicana sufre de un rampante desempleo y, vuelvo la burra al trigo, economía que no sólo no crea empleos, sino que expulsa millones de trabajadores, está en bancarrota. Aunque vos no lo creás, amigo Felipe.


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analisisafondo@gmail.com



*Francisco Gómez Maza ha sido reportero del Excélsior, que dejó junto a Julio Scherer para fundar el Semanario Proceso. También ha colaborado en el Financiero, El Universal, entre otros. Originalmente el título de su columna, Análisis a Fondo se convirtió en una meticulosa esculcada a la realidad, que es compartida con quien tenga interés en conocerla, pensarla y participar en este debate.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre, sus comentarios son acertados y con estilo. Se puede hacer una crítica constructiva a modo de reflexión pero sin caer en la vulgaridad, y eso es algo que caracteriza a la columna del señor Gómez Maza.

Saludos.

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