
Por Geraldina González de la Vega.*
Crónicas Búlgaras (historia de un viaje en 6 actos) en Gera´s Place
A partir de 1989 la Comunidad Europea puso en marcha un programa de ayuda financiera destinado a facilitar la transición económica y política de Polonia y Hungría, por sus siglas en inglés, el programa recibió el nombre de PHARE (Poland and Hungary: Assistance for Restructuring their Economies), mismo que después se amplió a otros Países de Europa del Este y Central (PECOs). La estrategia PHARE tiene como objetivo apoyar a los PECOs en su adaptación al sistema occidental, específicamente al de la Comunidad Económica Europea, para ello cuenta con el Programa Regional de Aseguramiento de la Calidad (en francés PRAQ) que inició en 1993 y que tiene como finalidad ayudar a los PECOs a implementar el nuevo acercamiento en su economía. En 1991 se firmaron los primeros acuerdos europeos entre la Comunidad Europea y los PECOs. En 1993, sobre la base de los acuerdos europeos, la Comisión propuso organizar un diálogo estructurado. En 1994 el Consejo Europeo de Essen adoptó una estrategia de preadhesión. A partir del Consejo Europeo de Madrid, en 1995, se comenzaron a plantear las perspectivas de la Unión Europea. La Agenda 2000 (de 1997) propone reformas para el futuro de la Unión Europea. En 1998 se crean nuevos instrumentos de adhesión, las asociaciones para la adhesión, que ponen de relieve las prioridades a corto y mediano plazo, los medios de apoyo, programación y asistencia financiera, así como los criterios para los informes periódicos de la Comisión.
El proceso para ingresar como miembro de la Unión Europea (UE) es largo y complicado, la terapia de choque que recibieron todos los PECOs con la caída del Muro, el desmantelamiento de los gobiernos comunistas y de la economía planificada trajo consigo un sinnúmero de tareas que sin la ayuda de los países de la Unión Europea, hubiera sido mucho más complicada.
Para ingresar a la UE los países deben cumplir con los Criterios de Copenhage, definidos en el Consejo Europeo en esa ciudad en 1993. Éstos requieren una democracia estable que respete los derechos humanos y el Estado de Derecho; una economía de mercado funcional capaz de competir dentro de la UE; y la aceptación de las obligaciones de la membresía, las que incluyen la normativa europea. Para ello se ha adoptado el término francés acquis communautaire o UE acquis, que se refiere al cuerpo completo de normas de la UE que se ha acumulado. Durante el quinto proceso de ampliación de la Unión Europea, que se dividió en dos ingresos: el primero con 10 nuevos miembros del Este y Centro de Europa en 2004, y el segundo, con el ingreso de Rumania y Bulgaria en 2007, el acquis se dividió en 31 capítulos con el propósito de negociar el cumplimiento de cada capítulo entre la UE y el candidato. La evaluación del cumplimiento de los tres Criterios es responsabilidad del Consejo Europeo, que es es el principal órgano legislativo y de toma de decisiones en la UE. Dos de los órganos de la Unión Europea –el Consejo y la Comisión- están facultados para realizar evaluaciones y reportes sobre el cumplimiento de éstos Criterios por parte de los países miembros. El marco normativo actual de la UE no establece la forma en que un país pueda retirar su membresía de la UE (a pesar de que en 1985 Groenlandia, territorio autónomo Danés, se retiró de la Unión), por ello es importante la ratificación del Tratado de Lisboa, pues allí se establece un procedimiento de retirada.
La entrada de Bulgaria a la UE significó un avance importante en la democratización de ese país, su ingreso implicó que Bulgaria cumplía con los Criterios de Copenhage y que en consecuencia tenía una democracia estable que respeta los derechos humanos y el Estado de Derecho, que tene una economía de mercado competitiva y que su sistema jurídico se encuentra enlazado con los demás países de Europa vía el UE acquis. Sin embargo, la membresía no implica que los Criterios se cumplan solos. Sostener una democracia constitucional conlleva esfuerzos importantes. La entrada de Bulgaria a la UE tuvo lugar el 1 de enero de 2007, con las 12 campanadas de media noche, los búlgaros se convirtieron en ciudadanos europeos. La tan esperada fecha fué establecida en la Cumbre de Tesalónica en 2003 y confirmada en Bruselas en 2004. En febrero de 2005 la Comisión Europea presentó una opinión favorable sobre el acceso de Bulgaria y Rumania a la UE. Como resultado, en abril de 2005 el Parlamento Europeo aprobó la resolución votando a favor de Bulgaria con 522 votos a favor, 70 en contra y 69 abstenciones. En abril, el Consejo Europeo aceptó las aplicaciones para la integración de Rumania y Bulgaria.La firma del Tratado de Acceso se realizó en Luxemburgo en abril de 2005.
En el marco de las reuniones para la integración realizadas entre los estados miembros de la UE y Bulgaria, se realizó un Comité de Asociación en junio de 2004 y que emitió un Reporte Regular ese mismo año. En él se confirmó el buen estado del proceso de preparación para la integración; sin embargo, se subrayó la necesidad de mayores reformas a las estructuras judiciales de Bulgaria, en particular las fases procesales, así como la necesidad de realizar mayores esfuerzos para combatir la corrupción y el crímen organizado, incluyendo la trata de personas. Hubo inclusive un señalamiento por el limitado proceso de integración de la Comunidad Roma, la segunda minoría y el tercer grupo étnico más grande en Bulgaria (después de los búlgaros y de los turcos). En septiembre de 2006, se emitió un Reporte de Monitoreo de la Comisión Europea en donde se confirmó el progreso, aunque nuevamente señaló que el avance en las áreas de reforma al sistema judicial, la eliminación de la corrupción y la lucha contra el crímen organizado serían monitoreadas estrictamente.
La transición democrática en Bulgaria no ha sido fácil, desde 1990 ha tenido un sistema inestable de partidos dominado por el Partido Socialdemócrata, que es en realidad el Partido Comunista reformado en 1989, y por el partido personalista Movimiento Nacional Simeón II. En las elecciones de 2005, Sergei Stanishev, del Socialista, obtuvo el 31% de los sufragios, arrebatando el triunfo a su opositor Simeon Saxcoburggotski, quien se ostentaba como Primer Ministro, electo en 2001. Simeón obtuvo el 20% de los sufragios, mientras que el Movimiento para derechos y libertades, obtuvo el 12%. Debido a que Stanishev no obtuvo la mayoría, formó un gobierno de coalición entre éstas tres fuerzas políticas. El gobierno de Stanishev tuvo dos momentos estelares: el 1 de enero de 2007, cuando se formalizó el ingreso de Bulgaria como miembro de pleno derecho en el club de las democracias europeas, y el 1 de julio de 2008, cuando la UE decide congelar cientos de millones de euros de ayudas a Bulgaria por dudar de su habilidad para hacer uso de los fondos de forma transparente, lo que evidentemente implicó una retirada de la confianza de las instituciones europeas a ese país. La vergüenza de que Bulgaria, específicamente fuera el primer país en sufrir una sanción como ésta, avivó la molestia de los ciudadanos búlgaros, quienes percibían ya la corrupción de la clase política, no sólo en el manejo de fondos. Un hecho que tenía a muchos, más que molestos, era la transmisión por televisión de las sesiones de la Asamblea Nacional, pues más que fomentar la cultura democrática, la transparencia y el acercamiento a las instituciones, se mostraba cómo los legisladores faltaban a sus deberes básicos. Las sesiones estaban vacías, y cuando se llamaba al voto de alguna ley o decreto, los legisladores equipados con tarjetas electrónicas de varios otros colegas, votaban no una, sino varias veces, otorgando así “legitimidad y legalidad” a las decisiones que en realidad tomaban unos cuantos. Mientras tanto, dónde estaban todos los demás legisladores, es una cuestión desconocida.
El 5 de julio se celebraron elecciones nacionales, la gente salió a las urnas para votar fuera a Stanishev y a los partidos que formaban la coalición, no sólo por el ridículo europeo, sino también, porque los legisladores muy previsores, pasaron, antes de salir, una ley para otorgar amnistía en la persecusión de funcionarios que hubieran cometido el delito de negligencia previo al 1 de julio de 2008, siempre y cuando éste tenga como pena máxima 5 años de prisión, de acuerdo con el Código Penal. Muy conveniente, pues deja fuera a los funcionarios que actuaron negligentemente de las investigaciones que se realizan sobre el uso de los fondos europeos. El clásico, “estábamos aprendiendo”. Los resultados del 5 de julio fueron evidentes, la gente quiere un gobierno serio y responsable que dé a Bulgaria una cara en Europa. El triunfador fué el Partido Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB en búlgaro), que entre otras promesas, se pronunció a favor de una reforma profunda al sistema judicial y prometió acabar con la corrupción y el crímen organizado. El GERB obtuvo 115 escaños de 240, para lo cual, el nuevo Primer Ministro, Boiko Borisov, requirió del apoyo de otros partidos. Entre los comicios y la formación del nuevo gobierno, la Comisión Europea, muy puntual, emitió un nuevo reporte, el 22 de julio. En él establece entre otras cosas, nuevamente, la urgente necesidad de reformar el sistema judicial, acabar con la corrupción, luchar contra el crímen organizado y, claro, transparentar y eficientar el uso de los fondos europeos. El reporte, por supuesto, critíca la Ley de Amnistía, misma que, se especula, será reformada por la nueva Asamblea.
El reporte establece seis objetivos a cumplir dentro del marco del mecanismo de Cooperación y Verificación: la adopción de enmiendas constitucionales que remuevan la ambigüedad sobre la independencia y la rendición de cuentas del sistema judicial; el aseguramiento de mayor transparencia y eficiencia en el proceso judicial por medio de la implementación de una nueva ley del sistema judicial y un nuevo código de procedimientos civiles; dar seguimiento a la reforma del poder judicial para poder reforzar el profesionalismo, la rendición de cuentas y la eficiencia; conducir y reportar respecto de investigaciones profesionales, no partidistas, que aleguen corrupción en altos niveles, así como reportar sobre inspecciones internas a instituciones públicas; tomar medidas para prevenir y combatir la corrupción, en particular en las fronteras y dentro de los gobiernos locales; e, implementar una estrategia para combatir el crímen organizado, con enfoque en delitos graves, lavado de dinero, así como en la sistemática confiscación de bienes de los criminales.
Las primeras dos medidas del nuevo gobierno de Borissov, que tomó formalmente el encargo el pasado 27 de julio, fueron: (i) respecto de las faltas y votaciones en la Asamblea; solicitó a todos los miembros de su partido la firma de su renuncia por adelantado, la cual hará válida en caso de que se ausenten más de tres veces sin causa justificada a una sesión de la Asamblea y se estableció, que al realizar la votación, se tendría como tiempo máximo 10 segundos para la introducción de la credencial para votar en la curul, con lo que se evita el “carrusel”. (ii) Respecto de los objetivos establecidos por la UE, Borissov ha realizado algunos importantes pasos, destaca el nombramiento de Margarita Popova como Ministra de Justicia, quien fuera antes la encargada de la Comisión de Investigación de Crímenes contra el Sistema Financiero de la UE y cuyo trabajo fué reconocido en el Reporte de la Comisión. Popova será la encargada de presentar en un plazo de seis meses un proyecto de reforma judicial, incluído un nuevo Código Penal, así como resultados en las investigaciones sobre delincuencia organizada y corrupción. Popova dió a sus subalternos, 3 meses para trabajar. Para completar su trabajo, Popova requerirá del apoyo del nuevo Fiscal y del Consejo de la Judicatura, así como del Ministro del Interior, Tsvetan Tsvetanov mano derecha de Borissov, quien ya ha anunciado su mano dura en la lucha contra el crímen. Por lo pronto, el titular de la Agencia Nacional de Seguridad, Petko Sertov, ya presentó su renuncia. En apenas un par de semanas, los cambios y la voluntad de limpiar el Gobierno búlgaro se hacen sentir. Permea entre los búlgaros un gran optimismo, esperemos que Borissov no los defraude.
Noticias sobre el nuevo Gobierno de Bulgaria (inglés)
Reporte de la Comisión Europea sobre Bulgaria de julio de 2009
Opinión de la Comisión sobre la integración de Bulgaria a la UE (1997)

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